A Abraham se le conoce como el padre de la fe. Es fácil imaginarlo como alguien sin miedos, que siempre supo qué hacer. La Biblia lo muestra distinto: un hombre que tuvo miedo, que dudó, que intentó arreglar las cosas por su cuenta, y al que Dios no dejó solo.
Quién es
Abraham salió de su tierra solo con una promesa de Dios y esperó muchos años por un hijo. Es el padre de la fe, y también un hombre que tuvo miedo, dudó y le contó a Dios lo que sentía.
Qué enfrentó
Su familia había salido de Ur rumbo a Canaán, pero se quedó en Harán (Gn 11:31-32). Allí Dios le dijo a Abram que dejara todo: su patria, sus parientes, la casa de su padre. Y le prometió una gran nación (Gn 12:1-4).
Salió a los setenta y cinco años:
Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Harán. (Gn 12:4 NTV)
Se fue «sin saber adónde iba» (Heb 11:8 NTV). Vivió como extranjero, en carpas (Heb 11:9). Y esperó. Veinticinco años más tarde, la promesa se cumplió:
Abraham tenía cien años de edad cuando nació Isaac. (Gn 21:5 NTV)
Veinticinco años entre la promesa y el hijo.
Qué sintió
El texto no dedica páginas a sus emociones, pero deja ver varias:
- Miedo. Cuando llegó el hambre, bajó a Egipto y temió que lo mataran por su esposa (Gn 12:10-13). Años después, en Gerar, hizo lo mismo (Gn 20:1-2). El miedo volvió.
- Duda. Le dijo a Dios que de nada servían sus bendiciones sin un hijo (Gn 15:2-3), y se rio por dentro cuando Dios le habló de Isaac (Gn 17:17).
- Impaciencia. Él y Sara intentaron arreglar la promesa por su cuenta (Gn 16:1-4). Es un pasaje difícil, con consecuencias para otras personas; léelo antes de llevarlo a tu grupo.
Nada de esto lo tapa la Biblia. Lo cuenta como lo que fue.
Quién lo sostuvo
Aquí está lo que más importa. Dios aparece una y otra vez en la vida de Abraham: lo llama (Gn 12:1), se le presenta (Gn 17:1), responde sus preguntas (Gn 15:4) y cumple lo que prometió (Gn 21:1-2).
Y la Biblia no lo recuerda por sus fallas. Lo recuerda por esto:
Incluso lo llamaron «amigo de Dios». (Stg 2:23 NTV)
Dios mismo lo llama así: «mi amigo Abraham» (Is 41:8 NTV). Siglos después, el rey Josafat, rodeado de ejércitos enemigos, oró recordándole a Dios los favores a «tu amigo Abraham» (2 Cr 20:7 NTV). Josafat apoyó su oración en lo que Dios había hecho por Abraham.
Una amistad en la que una parte falla y la otra se queda. Eso es lo que muestran los demás estudios de Abraham: cómo Dios lo sostuvo frente al miedo, la duda, la confianza y la espera.
Y tú
- De todo lo que enfrentó Abraham (irse sin saber adónde, esperar veinticinco años, el miedo, la duda), ¿qué se parece más a lo que tú vives hoy?
- Abraham tuvo miedo dos veces por lo mismo. ¿Hay algo que te sigue dando miedo aunque creas que ya lo superaste?
- Es fácil pensar que los héroes de la Biblia nunca fallaron. ¿Qué cambia para ti saber que Abraham sí?
- Dios lo llamó «amigo». ¿Cómo sería para ti una amistad con Dios en la que no tienes que fingir que todo está bien?
- ¿A quién le hablas de verdad cuando algo te preocupa? ¿Qué te falta para hacerlo con Dios también?
Dinámica con el mazo
Tiempo: 15 minutos · Jugadores: 2 a 5 por mesa · Material: el mazo. Las reglas no cambian.
- Antes de empezar, el líder lee en voz alta Gn 12:1-4 (30 segundos).
- Reparte los Héroes como siempre. Cada uno lee su misión en voz alta.
- Durante la partida: quien baje su primera carta de misión completa en voz alta: «Abraham salió sin saber adónde iba. Yo estoy dando un paso sin saber…». Puede decir «paso».
- Al terminar, quien quiera responde una de las preguntas de «Y tú».
Por qué funciona: en el juego tu misión se completa carta a carta y tus rivales pueden quitártela. Abraham tampoco recibió todo de una vez, y le llevó veinticinco años.
Datos prácticos
- Edad: 12 a 20. Hay un pasaje delicado (Gn 16:1-4); léelo antes con tu grupo.
- Tiempo: 7 minutos de lectura, 15 de dinámica.
- Materiales: el mazo y esta lectura.
- Sigue con: Miedo, Duda, Confianza y Fidelidad (la misma temporada).
Texto bíblico: La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.
