Esperar es de lo más difícil. No porque no pase nada, sino porque no sabes cuándo va a pasar. Mensajes sin respuesta, resultados que no llegan, una oración que parece quedar en el aire.
Noé esperó dentro de un barco. Y la Biblia cuenta cuánto.
Un versículo para empezar
Espera con paciencia al Señor; sé valiente y esforzado; sí, espera al Señor con paciencia. (Sal 27:14 NTV)
Esperar en la Biblia no es quedarse de brazos cruzados. Es seguir firme mientras Dios actúa a su tiempo.
Qué enfrentó
Una vez cerrada la puerta del barco (Gn 7:16), empezó el diluvio. Las cuentas del texto:
Y las aguas del diluvio cubrieron la tierra durante ciento cincuenta días. (Gn 7:24 NTV)
Después, el barco se detuvo sobre las montañas de Ararat «exactamente cinco meses después de que comenzó el diluvio» (Gn 8:4 NTV). Faltaba más: otros dos meses y medio hasta ver cumbres (Gn 8:5), cuarenta días más hasta soltar un cuervo (Gn 8:6-7), y la paloma, tres veces, con siete días de espera entre una y otra (Gn 8:8-12). Al final:
Pasaron otros dos meses, ¡y por fin la tierra quedó seca! (Gn 8:14 NTV)
En total, más de un año dentro del barco, desde que empezó el diluvio hasta que la tierra quedó seca.
Qué sintió
El texto no dice cómo se sentía Noé. Se ve en lo que hace. Abre la ventana. Suelta un cuervo. Suelta una paloma, que vuelve porque no encuentra dónde posarse, y él «extendió su mano y metió la paloma adentro» (Gn 8:9 NTV). Espera siete días. La suelta otra vez. Vuelve con una hoja de olivo (Gn 8:11). Espera siete días más. La suelta y ya no regresa (Gn 8:12).
Esperar, para Noé, no era quedarse quieto: era seguir comprobando, paso a paso.
Y hay un detalle que se pasa por alto. En Gn 8:13 Noé levantó la cubierta y vio que la tierra estaba secándose. Aun así no salió. Esperó a que Dios se lo dijera:
Entonces Dios le dijo a Noé: «Todos ustedes […] salgan del barco». (Gn 8:15-16 NTV, en parte)
Quién lo sostuvo
Noé no esperó solo. Dentro del barco estaba su familia, y en el centro de la historia hay una frase que lo cambia todo:
Entonces Dios se acordó de Noé. (Gn 8:1 NTV, en parte)
Dios no se había ido. Mientras Noé esperaba, Dios estaba atento. Y fue Dios quien dijo cuándo salir.
Y hoy, ¿quién te sostiene?
- Dios. «Espera con paciencia al Señor; sé valiente y esforzado» (Sal 27:14 NTV). «Los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas» (Is 40:31 NTV).
- Jesús. «Tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos» (Mt 28:20 NTV).
- El Espíritu Santo. «Tenemos al Espíritu Santo en nosotros […] si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza» (Ro 8:23-25 NTV, en parte).
Y tú
- ¿Qué estás esperando hoy? ¿Una respuesta, un cambio, una oración?
- Noé no esperó quieto: comprobó, soltó la paloma, volvió a esperar. ¿Qué haces tú mientras esperas?
- Aunque vio la tierra seca, Noé no salió hasta que Dios se lo dijo. ¿Cuándo te cuesta esperar la señal en vez de salir por tu cuenta?
- «Dios se acordó de Noé». ¿Qué cambia si tu espera no significa que Dios se olvidó de ti?
- ¿Qué te ayuda a esperar sin desesperarte?
Dinámica con el mazo
Tiempo: 15 minutos · Jugadores: 2 a 5 por mesa · Material: el mazo. Las reglas no cambian.
- Cuando alguien reciba Espera (pierde su turno), tiene un minuto de silencio mientras los demás siguen. Al volver, completa: «Mientras espero, lo que más me cuesta es…». Puede decir «paso».
- Si alguien quiere, puede decir también: «Lo que me ayuda a esperar es…».
- Al terminar, cada uno escribe en una tarjeta algo que espera, y la deja doblada para volver a leerla en unos meses.
Por qué funciona: perder el turno es lo más parecido a la espera de Noé: no puedes hacer nada y sigues dentro del juego. Y el turno vuelve.
Datos prácticos
- Edad: 12 a 20. Menciona la muerte de seres vivos solo de pasada.
- Tiempo: 7 minutos de lectura, 15 de dinámica.
- Materiales: el mazo y tarjetas.
- Antes: Soledad. Después: Obediencia.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.
