Muchos creen que ser humilde es pensar poco de uno mismo. La historia de Ester muestra otra cosa: alguien con mucho valor que sabía que necesitaba a otros.
Un versículo para empezar
Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes. (Stg 4:6 NTV)
Ser humilde no es creerse poca cosa. Es reconocer que necesitas a Dios y a los demás, y pedir ayuda.
Qué enfrentó
Ester tenía un cargo muy alto: era reina. Y se enfrentaba a algo para lo que su cargo no servía: presentarse ante el rey sin ser llamada, lo que podía costarle la vida (Est 4:11).
Ya antes, el texto había mostrado un rasgo suyo. Aun siendo reina, «todavía seguía los consejos de Mardoqueo, tal como cuando vivía en su casa» (Est 2:20 NTV). Escuchaba.
Qué sintió
El texto no dice cómo se sentía en ese momento. Pero muestra qué hizo con ese peso. No lo cargó sola. Le mandó este mensaje a Mardoqueo:
Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa y hagan ayuno por mí. No coman ni beban durante tres días. (Est 4:16 NTV, en parte)
Fíjate: la reina le pide al pueblo que la acompañe. Reconoce que no puede hacerlo sola. Y hay un detalle curioso: Mardoqueo, que antes le daba las órdenes, ahora recibe una orden de ella:
Mardoqueo se puso en marcha e hizo todo tal como Ester le había ordenado. (Est 4:17 NTV)
Humildad no significa quedarse atrás. Ester, humilde, tomó una de las decisiones más valientes del libro.
Quién lo sostuvo
El texto no dice a quién se dirigía el ayuno ni qué oraciones hicieron. Lo que sí dice es que más de una persona se involucró: Mardoqueo que la animó, el pueblo que ayunó, sus doncellas que la acompañaron (Est 4:14-16). Al tercer día entró al patio, y el rey le extendió el cetro (Est 5:1-2).
Y hoy, ¿quién te sostiene?
- Dios. «Humíllense ante el gran poder de Dios y, a su debido tiempo, él los levantará con honor» (1 P 5:6 NTV). Y «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes» (Stg 4:6 NTV).
- Jesús. «Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús […] se humilló a sí mismo en obediencia a Dios» (Fil 2:5-8 NTV, en parte). Jesús mismo es el modelo de humildad.
- El Espíritu Santo. Entre el fruto que produce en nosotros está «la humildad» (Gá 5:22-23 NTV). No es solo esfuerzo: es algo que crece.
Y tú
- Ester era reina y aun así pidió ayuda. ¿Qué te cuesta más: pedir ayuda o aceptarla?
- Escuchaba los consejos de Mardoqueo aun siendo reina. ¿A quién escuchas tú?
- La humildad no es pensar poco de uno mismo. ¿Cómo la entiendes tú?
- Filipenses pide considerar «a los demás como mejores que ustedes» (Fil 2:3). ¿Cómo se ve eso en tu grupo, tu familia, tu colegio?
- ¿A quién podrías pedirle que «ayune contigo» por algo difícil que viene?
Dinámica con el mazo
Tiempo: 15 minutos · Jugadores: 2 a 5 por mesa · Material: el mazo. Las reglas no cambian.
- Cuando alguien se defienda con Humildad (se protege de una Prueba), dice: «Algo en lo que necesito ayuda es…». Puede decir «paso».
- Otro jugador responde: «Yo te ayudo con…» o «Cuenta conmigo para…».
- Al terminar, cada uno elige a una persona a quien pedirle ayuda esta semana, y se la pide.
Por qué funciona: Humildad te protege de una Prueba. Ester pidió ayuda y entró acompañada por un pueblo que ayunaba.
Datos prácticos
- Edad: 14 a 20.
- Tiempo: 6 minutos de lectura, 15 de dinámica.
- Materiales: el mazo.
- Antes: Confusión. Después: Sabiduría.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.
