Obedecer suena a algo que te dicen que hagas. Pero muchas veces en la Biblia aparece de otra forma: como la respuesta de alguien que confía en quien le habla.
Un versículo para empezar
Si me aman, obedezcan mis mandamientos. (Jn 14:15 NTV)
Jesús une obedecer con amar. Obedecerle no es cumplir por cumplir, sino responder a alguien en quien confías.
Qué enfrentó
Lo que Dios le pidió a Noé no era sencillo: construir un barco de «ciento treinta y ocho metros de longitud, veintitrés metros de anchura y catorce metros de altura» (Gn 6:15 NTV), con tres pisos y espacio para animales y comida (Gn 6:14-21). Una obra enorme, para algo que, como dice Hebreos, eran «cosas que nunca antes habían sucedido» (Heb 11:7 NTV).
Y la Biblia lo resume dos veces con casi las mismas palabras:
Entonces Noé hizo todo exactamente como Dios se lo había ordenado. (Gn 6:22 NTV)
Así que Noé hizo todo tal como el Señor le había ordenado. (Gn 7:5 NTV)
Qué sintió
El texto no cuenta qué sentía Noé al recibir la orden. No dice si tuvo dudas, si preguntó o si discutió. Lo único que la Biblia deja en claro es lo que hizo. Esa es la obediencia que muestra el pasaje: se ve en lo que haces, con o sin ganas.
Quién lo sostuvo
Noé no obedeció a ciegas. Tuvo un plan claro y completo: dimensiones, materiales, distribución, quién entraba y por qué (Gn 6:14-21). Y la orden vino con una promesa: «confirmaré mi pacto contigo» (Gn 6:18 NTV).
Obedecer tampoco es algo que haces solo con tus fuerzas:
Y hoy, ¿quién te sostiene?
- Dios. «Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada» (Fil 2:13 NTV).
- Jesús. «Si me aman, obedezcan mis mandamientos» (Jn 14:15 NTV). Para Jesús, obedecer va unido al amor.
- El Espíritu Santo. «Dejen que el Espíritu Santo los guíe en la vida» (Gá 5:16 NTV). Justo después de pedir obediencia, Jesús promete que el Padre les dará «otro Abogado Defensor» (Jn 14:16 NTV).
Según Filipenses, es Dios quien da el deseo y el poder para obedecer.
Y tú
- Noé obedeció algo difícil y grande. ¿Hay algo que sientes que Dios te pide y que todavía no haces?
- ¿Obedeces más por miedo, por costumbre o por amor? ¿Cómo lo notas?
- Noé tuvo un plan completo antes de empezar. ¿Qué cambia cuando sabes qué se te pide, y no solo que se te pide algo?
- Jesús une obedecer con amar. ¿Cómo se ve eso en la práctica?
- ¿Qué paso pequeño de obediencia podrías dar esta semana?
Dinámica con el mazo
Tiempo: 15 minutos · Jugadores: 2 a 5 por mesa · Material: el mazo. Las reglas no cambian.
- Cuando alguien juegue Obediencia, dice: «Algo que siento que Dios me pide es…». Puede decir «paso».
- Como la carta duplica la siguiente, el compañero de la derecha dice también: «Yo te ayudo con…». Así la acción se duplica: lo que uno se compromete a hacer, otro lo acompaña.
- Al terminar, cada uno escribe un paso de obediencia para esta semana y se lo cuenta a la persona de su derecha.
Por qué funciona: en el juego Obediencia hace que una carta cuente doble. En la vida, obedecer con alguien al lado suele ser más fácil.
Datos prácticos
- Edad: 12 a 20.
- Tiempo: 6 minutos de lectura, 15 de dinámica.
- Materiales: el mazo.
- Antes: Espera. Después: Esperanza.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.
