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Hay soledades de muchos tipos. Estar solo en una habitación. Estar rodeado de gente y sentirte solo. Y estar convencido de algo que casi nadie a tu alrededor comparte.

Noé conoció la tercera.

Un versículo para empezar

No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas. (Jos 1:9 NTV)

Puedes sentirte solo y aun así no estarlo. En la Biblia, Dios acompaña a quien se queda sin nadie.

Qué enfrentó

La Biblia describe un mundo en el que «todos en la tierra eran corruptos» (Gn 6:12 NTV). Noé, en cambio, era justo (Gn 6:9). Vivía con una convicción distinta a la de todos los que lo rodeaban, y lo dijo en voz alta:

Noé advirtió al mundo del justo juicio de Dios. (2 P 2:5 NTV, en parte)

Un detalle importante: Noé no estaba solo del todo. Entró al barco con su esposa, sus tres hijos y las esposas de ellos (Gn 7:13). Eran ocho personas. Su soledad no era la de quien no tiene a nadie, sino la de quien piensa distinto que su época.

Qué sintió

Aquí hay que ser honestos: el texto no dice que Noé se sintiera solo. No hay un versículo con sus palabras sobre eso. Lo que la Biblia muestra es el contexto: él frente a un mundo que pensaba distinto. No hay que inventarle un sentimiento que no cuenta.

Para ponerle palabras a esa soledad hay otro texto. David, escondido en una cueva (Sal 142, título), escribió lo que sí se atrevió a decir:

Busco a alguien que venga a ayudarme, ¡pero a nadie se le ocurre hacerlo! (Sal 142:4 NTV)

La Biblia deja que quien está solo lo diga así, sin suavizarlo.

Quién lo sostuvo

Noé tenía algo más que a su familia: tenía a Dios hablándole. Dios lo escogió entre todos («solo tú eres justo», Gn 7:1 NTV) y cuando Noé entró en el barco:

Luego el Señor cerró la puerta detrás de ellos. (Gn 7:16 NTV)

David, en la misma cueva, terminó su salmo con otra frase:

Entonces oro a ti, oh Señor, y digo: «Tú eres mi lugar de refugio». (Sal 142:5 NTV, en parte)

Y hoy, ¿quién te sostiene?

  • Dios. «Sé fuerte y valiente […] el Señor tu Dios, él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará» (Dt 31:6 NTV).
  • Jesús. Él también se quedó solo: «me dejarán solo. Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo» (Jn 16:32 NTV). Y a sus seguidores les dijo: «No los abandonaré como a huérfanos; vendré a ustedes» (Jn 14:18 NTV).
  • El Espíritu Santo. «Él les dará otro Abogado Defensor, quien estará con ustedes para siempre» (Jn 14:16 NTV).

Y tú

  1. ¿Has sentido alguna vez que pensabas distinto que todos a tu alrededor? ¿Qué hiciste?
  2. Noé estaba con su familia y aun así estaba contra el mundo. ¿Se puede sentir soledad estando rodeado de gente?
  3. David puso su soledad por escrito. ¿Qué le dirías hoy a Dios si lo escribieras sin suavizarlo?
  4. Jesús también se quedó solo y dijo que el Padre estaba con él. ¿Qué cambia saber que él pasó por eso?
  5. ¿Hay alguien cerca de ti que hoy se sienta solo? ¿Qué podrías hacer esta semana?

Dinámica con el mazo

Tiempo: 20 minutos · Jugadores: 2 a 5 por mesa · Material: el mazo. Las reglas no cambian.

  • Cuando alguien reciba Soledad, completa en voz alta: «Me he sentido solo cuando…». Puede decir «paso».
  • Entonces otro jugador de la mesa (el que quiera) le dice: «Aquí estoy». No tiene que arreglar nada, solo acompañar.
  • Al terminar, cada uno nombra a una persona a la que va a acompañar esta semana.

Por qué funciona: Soledad te deja sin Personajes, sin tus aliados. El estudio muestra a Dios y a otros que se quedan, y en la mesa la respuesta es la presencia de alguien más.

Datos prácticos

  • Edad: 12 a 20. Si alguien del grupo está pasando por algo difícil, ofrece hablar a solas después.
  • Tiempo: 7 minutos de lectura, 20 de dinámica.
  • Materiales: el mazo.
  • Antes: Noé. Después: Espera.

Texto bíblico: La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.

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